El rollo-picota se levanta en el centro de la Plaza de España con una altura de 5,60 m215, aunque no es su ubicación originaria, antes estuvo en el Cerro de la Horca, a las afueras del municipio, junto al actual cementerio.
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PUEBLO
De forma habitual en nuestros días se habla indistintamente de rollos o picotas por tratarse de expresiones con las que se alude a un mismo concepto relativo a la Administración de la Justicia. Se le da el nombre de Rollo por tratarse de un fuste o columna de granito, normalmente de forma redondeada, aunque no siempre; y se le da también el nombre de Picota, atendiendo a que su parte superior presenta forma de pico o remate picudo acompañado de brazos de piedra que sobresalen del cilindro granítico. Sin embargo, ambas expresiones “rollos” o “picotas” hacen referencia no sólo a un elemento arquitectónico que se ha conservado en algunos de nuestros pueblos, sino también a una institución pública como es la Administración de justicia. Había lugares como los de “realengo”, cuyos habitantes dependían directamente del monarca y cuya condición tanto social como jurídica era sin lugar a dudas la mejor, y por ello las gentes decían “en tierra de realengo haz tu asiento, en las de señorío ni por pienso”; pero había también otros lugares que correspondían a los señores, tanto eclesiásticos como civiles, por concesión real.
Los “rollos” o “picotas” se confunden en la práctica por tratarse de lugares en donde se cumplía la justicia, Se utilizan como términos sinónimos, pero tienen un origen distinto. La “picota” es una columna de piedra destinada a la ejecución pública de los delincuentes, es decir, destinada a exponer a la “vergüenza pública”. El “rollo”, por el contrario, aunque podía servir a los mismos menesteres que la picota, era simplemente la expresión del poder señorial, de la autoridad del señor, constituyendo un signo de vasallaje y de subordinación de los habitantes de un lugar. El Rollo Jurisdiccional es el símbolo de poder municipal. es aspecto cultural que se extiende por muchos pueblos de Extremadura y Portugal. Casi todos los que se conservan tienen un origen histórico vinculado al comienzo de los señoríos. Algunos fueron utilizados como postes de castigo, que eran conocidos como picotas, pero el rollo tenía una función puramente simbólica, identificando pueblo con la categoría de Villa, ya fuera real o señorío. Con el rollo se inicia un modelo de Ordenación Urbana y un sistema de explotación agraria de carácter rural, también un modelo social, que va a cambiar sustancialmente de unos señores a otros, y de unas villas a otras. Con las Cortes de Cádiz en 1813 se inició un movimiento que pretendía destruir todos los rollos, pues eran símbolo de vasallaje. Incluso hubo leyes que dictaron su desaparición, pero en muchos lugares, estos rollos, eran considerados como símbolos municipales.
El rollo-picota de Garciaz se eleva sobre un graderío con cinco escalones con forma cónica de mayor a menor, construido a base de piedra del berrocal. Tiene basa, fuste cilíndrico y capitel de reducido volumen del que, en su último tramo, aparecen cuatro ménsulas señalando los cuatro puntos cardinales, finamente decoradas con volutas o figuras geométricas, debajo de una de ella aparece grabada la fecha de 1566, que coincide con la fecha de concesión de horca y picota, cuchillo, cárcel y cepo por parte del rey Felipe II a la Villa de Garciaz, cobrando insignias de jurisdicción y separándose de Trujillo. Una cornisa circular da paso a un cono de piedra que está rematado con una figura tosca que representa una bellota –ésta se añadió en el año 1970, unida al capitel con argamasa del cal y cemento. Desde el año 1963 hay una protección explícita sobre estos rollos, considerado como importantes monumentos artísticos e históricos, trasmisores de la identidad colectiva de la población. entonces Beth ordena qué no se cambien de lugar, ni se realicen obras o reparaciones sin previa autorización. En el año 1999, la Consejería De Cultura de la Junta de Extremadura legisla en sentido similar, considerando a los rollos bienes de interés cultural.



















